Crónica de un viaje

05.08.2015 09:37

Visita al establecimiento “LA GOLONDRINA”

Dedicado a Don Roque Benítez y familia en el DÍA DEL AMIGO, por tanta generosidad puesta de manifiesto en nuestra visita al Establecimiento “La Golondrina”.

A la espera de un fin de semana largo, algún feriado o una fecha que se presente ideal, nos propusimos organizar un viaje, una salida de pesca. La propuesta de la “escapada” nos llenó de adrenalina y los preparativos fueron muchos, seguramente más que los resultados a obtener con las cañas. Con todo listo se comienza a deliberar el destino de la incursión, entre datos, averiguaciones y demás, surge la idea y fue coincidencia de todos ¡vamos de Don Roque!

Retomamos la ruta 23 hacia el norte dejando a nuestro paso varias localidades hasta llegar un pequeño poblado, Las Avispas, sobre la ruta San Cristóbal-Logroño.

En el recorrido la fisonomía del paisaje va cambiando, distinta a nuestra zona, incluyendo cuando nos alejamos de este poblado retomando por un camino de tierra, polvoriento y seco. A la vista se observa algo de monte de baja talla que cubren algunos campos y muy pocos sembradíos.

Este itinerario nos llevó al empalme con la 70, ruta de tierra que continúa al norte hasta el distrito Cigüeña, conectándose con la ruta que une Tostado-Vera. Recorriendo algunos kilómetros abandonamos esta ruta para retomar por un camino vecinal que lleva a Los Trebolares, al límite del Departamento Vera.

El paisaje de esta zona se complementa con escaso monte, espartillos, chilcales, bañados y algunos arroyos, su aspecto es agreste y salvaje, pero con una diversidad extraordinaria de animales que podemos observar a nuestro paso, con una variedad de aves acuáticas y otras conforman un espacio natural magnífico -sobretodo para quienes aman la naturaleza- con toda su belleza y atracción.

Continuando el camino vecinal llegamos a nuestro destino, Establecimiento “La Golondrina” en la costa del Salado, distrito Huanqueros. Aquí nuestro estimado amigo Don Roque Benítez nos abre las puertas de su casa (y la intimidad de su familia) invitándonos a pasar. El recibimiento es cálido en virtud también de la generosidad y amistad de su esposa Marcela y su hijo Wili.

¡Su casa es un escenario maravilloso! Rodeado de naturaleza viva, muy cerquita del Salado -a esta altura el río se encuentra con muy poco recorrido de agua- vivienda sencilla y muy apacible, cancha de bocha, pileta, buena sombra, césped recortado, a simple vista sobresale la prolijidad, orden, simpleza y originalidad de sus moradores. Cuenta con energía eléctrica, un servicio indispensable para quienes viven en esta alejada zona permitiéndoles estar comunicados, la televisión y radio son parte de sus vidas también; de aquí nos dice, pasamos los datos de lluvia a la radio de Suardi; aclarando ser escuchas de esta emisora. Además en el predio cuenta con un molino y una adecuada instalación para el abastecimiento de agua, en suma, todo muy cómodo y agradable.

Don Roque lleva muchos años en este lugar, las tareas rurales son su principal actividad. Entendido en la materia, en una extensa charla escuchamos con atención como detalla con entusiasmo el desenvolvimiento de la actividad del campo, ruda y fuerte. Aún por aquí se conserva el estilo y forma de trabajo a caballo, aunque aclara que de a poco las costumbres de campo se van diluyendo. Conocedor de la zona, de sus beneficios y carencias, nos habla de las peripecias en las inundaciones, en una de las últimas entró agua del norte, dejó un gran daño incluyendo la sequía, porque la inundación no fue por la lluvia. Además de quedar incomunicados por los caminos anegados, agregando que estos no tienen un buen mantenimiento como deberían de parte de los encargados del distrito a quien pertenecen.

Nos comenta también la visita del Padre José Luis y las misiones por la zona.

En nuestra estadía fuimos privilegiados en degustar muy buenas comidas preparadas por su esposa, excelente cocinera; que además de los quehaceres domésticos atiende un almacén con un variado surtido de mercadería. Hay que destacar que su marido también hizo méritos demostrando sus dotes de buen asador.

Las sobremesas fueron prolongadas, con un vino moderado de por medio los temas fueron fluyendo: política, deporte, pesca, caza, anécdotas y porque no también algo de televisión, todos tenían su punto de vista, de lo cual Don Roque no escatimó en las opiniones demostrando ser un hombre de mucho conocimiento.

En horas de la noche, un vagón fue nuestro lugar de descanso, si!… un vagón de madera, de aquellos del tren; amplio, limpio y perfectamente acondicionado como casilla ¡una maravilla! Instalación eléctrica, cocina y cómodas camas preparadas por Doña Marcela. En su interior, además, se utiliza para guardar elementos de trabajos, donde se pueden apreciar entre herramientas, todo lo relacionado para las tareas del campo: aperos, frenos, bozales, espuelas, boleadoras y tantos otros, adecuados en sus lugares en un perfecto orden.

El trajinar de los días se empieza a sentir, pero a pesar del cansancio, a la hora de dormir es inevitable sentir la paz del lugar, es como se suele decir, se puede escuchar el silencio, una perfecta armonía acompañada con los característicos rumores de la noche campestre… realmente relaja el alma.

La amistad con su vecino, Don Ordoñez, a quien nos presenta, hace posible la entrada a su propiedad y llegar hasta un buen punto de pesca. La idiosincrasia de don Ordoñez nos manifiesta también el típico temperamento de la gente del lugar; sereno, seguro, generoso, muy amable y conversador. En su vivienda, pegada al Salado, es visible la tranquilidad que imprime su ambiente, aves, animales y plantas autóctonas realzan y conforman un llamativo espacio natural.

Los días en este tranquilo ambiente pasaron fugaces, las vivencias fueron muchas, de solo imaginar una pronta vuelta nos animaba y hacía más corto el regreso a casa. Los resultados de la pesca… no importa… lo más valioso de esta experiencia fue compartir muy lindos momentos con estos AMIGOS, gente de una calidez humana extraordinaria.

Gracias familia… que Dios los acompañe siempre.